El legendario Orient Express

Legendario Orient Express

Pues sí, ahora que se ha vuelto a poner de moda eso de pasar las vacaciones haciendo viajes en trenes clásicos rememorando otros tiempos, se hace inevitable hablar del decano -si no por edad al menos por carisma- de todos ellos, el Orient Express.

El propio nombre tiene ya connotaciones de todo tipo: exotismo, lujo, arte, estilo, romance, aventura y, por encima de todo, misterio; al menos para los que leímos aquella inolvidable novela de Agatha Christie, una de sus mejores obras, en la que el sorprendente asesino era… Ah, no; no voy a destriparle el final a nadie.

El Orient Express, como tantos otros ferrocarriles, vivió un período de decadencia cuando los automóviles se generalizaron y los viaje en avión empezaron a ponerse al alcance de todos los turistas. Pero antes era sinónimo de prestigio y exquisitez. Había empezado a funcionar en 1883 para unir París con Estambul en un viaje de gran lujo que se realizaba dos veces a la semana pasando por ciudades como Estrasburgo, Munich, Viena, Budapest y Bucarest, si bien no tardó en tener salidas diarias y diversificar la ruta con algunas variantes.

Una de éstas llegó en 1919, cuando se inauguró el túnel del Simplón, permitiendo pasar por algunas localidades italianas y suizas, como Lausana, Milán o Venecia, para enlazar luego con el trayecto original. Su nombre era Simplon Orient Express y se podía iniciar desde el mismo Londres con un tren de la compañía British Southern Railway hasta Dover, donde se tomaba un ferry y se atravesaba el Canal de la Mancha para luego seguir hasta París.

Pues bien, las bielas de este icono vuelven a mover las ruedas sobre los raíles. Ahora se denomina Venice Simplon-Orient Express y está pensado para el turismo sibarita: 11 coches cama de los años veinte restaurados y equipados con aseos completos (lavabo original, agua caliente…), que durante el día son cómodos reservados dobles o individuales -o suites- y por la noche el personal los transforma en dormitorios; un servicio de restauración a cargo de espléndidos chefs franceses cuyas delicias se pueden degustar en 3 vagones restaurante personalizados (Côte d’Azur, Étoile du Nord y L’Oriental), e incluso una tienda boutique a bordo.

Hay 4 itinerarios: el original París-Estambul, que pasa por Bucarest y Budapest y sale una vez al año, viajando durante 6 días y 5 noches (el 31 de agosto); el Estambul-Venecia pasando por las mismas capitales de antes y con idéntica duración (7 de septiembre); el Venecia-París, de 2 días y una noche, con unas cuantas salidas de marzo a noviembre; y el Venecia-Londres, también de esa duración y fechas entre esos meses. Los precios dependen del calendario, evidentemente, pero van de 1.980 a 10.540 euros.

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